martes, 2 de junio de 2009


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EN EL CENTRO..

TRANSCARIBE...

El tráfico vehicular en algunos puntos de la avenida Pedro de Heredia se ha vuelto una pesadilla. Los trabajos que se adelantan por el tramo tres de Transcaribe dificultan el normal tránsito de carros, sobre todo a la altura del sector de María Auxiliadora, viniendo desde Bazurto.

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Los comerciantes en la incertidumbre “Para ti no tendré secretos, porque gritaré al mundo que te amo”, dice una pequeña tarjeta donde dos conejos se miran sonrientes y se toman de las manos en medio de flores rosadas. El niño que la entrega en el bus, cuya edad no supera los diez años, pide por ella, y otras de diversos motivos amorosos “cualquier monedita que me quieran dar”.

El conductor, aparentemente indiferente al calor y al tráfico, cambia una y otra vez de emisora. Suena a todo volumen un vallenato viejo en la emisora de la Policía Nacional (“dice un adagio que al que pega se le olvida...”) y apenas termina gime Shakira (“sólo tú sabes bien quien soy...”) en otra sección del dial. El cambio de ritmo coincide con el final del puente de Bazurto y ahí sí, una vez pasado el trancón, comienza a entrar algo de brisa por las ventanas del “ejecutivo”.

Pero la tranquilidad dura poco. Unos pocos metros después, a la altura de María Auxiliadora, se reanudan las ofertas de los vendedores: “galletas de leche a quinientos pesos (el paquete, de borrosas letras verdes dice “Galletería Prago”)”, “agua fría (otra vez)”, “frunas a doscientos, tres en quinientos para que todos me colaboren”.

“Un poquito de diversión auditiva venimos a ofrecerles” -dice con voz de locutor de radio uno de los dos muchachos de pañoletas blancas con negro y jeans desteñidos que se suben a cantar hip hop, mientras dos payasos con anchos y brillantes pantalones morados adornados con minúsculas estrellas plateadas, en el sector de los Cuatro Vientos, se quedan mirando al bus como a una oportunidad perdida.

Esta zona es comercial por excelencia. En la margen derecha de la avenida (en el sentido El Amparo-Centro), que será la que más afectación predial tendrá según los estudios preliminares, quedan Muebles Jamar (una cadena regional de almacenes fundada en Barranquilla), Serinco de Cordova S.A. (venta de materiales para construcción), una bodega de Cerveza Águila, Mejía Villegas Constructores S.A., E. Jiménez y Asociados (almacenes de compraventa), entre otros.

Los propietarios de estos establecimientos de comercio no saben aún si sus locales se verán afectados con la construcción de Transcaribe. En el proyecto está presupuestada una suma de 42 mil millones de pesos (ver recuadro 2): 28 mil millones para la compra y 14 mil millones para indemnizaciones a los propietarios de las 601 viviendas y locales que deban ser expropiados para la ampliación de la avenida o que se vean afectados en su actividad comercial, pero no se sabe si esta suma será o no suficiente pues, aunque la construcción de la obra comienza en marzo de 2005, no se ha presentado la relación de los inmuebles a expropiar total o parcialmente.